"Amor mío, amor mío.
Y la palabra suena en el vacío. Y se está solo".
Vicente Aleixandre.
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lunes, 31 de diciembre de 2012
domingo, 9 de diciembre de 2012
A veces la felicidad...

Esto
no significa que debamos renunciar a otros sueños más importantes, sino que
mientras caminamos por la vida, no debemos olvidar los pequeños detalles que
hacen el camino, que permiten a nuestros pies pisar firme, esos simples
adoquines que pavimentan el suelo hacia nuestras grandes metas son tan importantes
o más que la propia calzada.
Sabemos que los
grandes momentos de la vida están llenos de preguntas. Los grandes encuentros están
llenos de interrogantes, y en la medida en que hayamos sido capaces de alcanzar
nuestra felicidad, seremos capaces de dar la respuesta correcta. Importa lo que
somos y lo que queremos ser, y no tanto lo que tenemos o queremos poseer. La
felicidad, como la vida, es un viaje de ida y vuelta, por eso, de regreso a
casa, a la luna, al centro de la tierra o al interior de uno mismo, debemos ser
conscientes desde dónde partimos, y qué era lo que nos rodeaba para ser justos
con nosotros mismos. Todo es un gran viaje, en el que sabemos el punto de
salida y el de llegada, pero no el tiempo que tardaremos, ni con qué o quién
nos encontraremos. Y eso..., es lo mejor del viaje.
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