Ahí estoy yo. Soy esa que está sentada frente al balcón
de su casa. Estoy en una butaca, un sillón de esos orejeros, mirando hacia la
luz con los ojos entornados, y pensando en todo lo que viví en el pasado y lo
que vivo en el presente. Aunque acabamos de estrenar el invierno hace un día
luminoso y el sol me entrega toda su tibieza sobre en el rostro, agradecida
recito una especie de oración interior con gesto de placer. Son más de las doce
del mediodía, tengo una copa de Rioja en la mano y unos frutos secos sobre una
mesita junto a la butaca, no tengo prisa, hoy tengo todo el tiempo del mundo.
Con el sabor intenso del vino en mi boca, pienso con
serenidad en mí, en cómo me encuentro ahora, en si estará escrito mi destino en
algún tipo de registro, en mis ratos, pocos, como el de ahora, esos momentos en
los que soy capaz de parar el mundo que hay a mi alrededor y sosegar mis
pensamientos. Pienso también en mi futuro más próximo, pero no como si
estuviera revisando mi agenda, sino más bien como forma de procesar lo bueno y
malo que en él pudiera haber, una especie de balance previo. De la calle, se
cuela el bullicio que hay a estas horas, aunque en realidad está muy lejos de
mis pensamientos y apenas percibo un ligero ruido de fondo, monótono y casi mecánico,
parecido a una máquina que nunca descansara.
Ahora dejo volar mi mente. Siguiendo el hilo de mis pensamientos
me traslado a aquellas mañanas en casa de mis padres, en la que la vista era un
hermoso jardín rodeado de árboles que a nosotras nos parecía que trataban de
llegar al cielo. Pero sobre todo, recuerdo, unos eucaliptos gigantes que se
mecían en el horizonte, acunados por aquel viento siempre presente, yo los
miraba y sentía como ellos escuchaban mi silencio. Con la vista fija en el
horizonte todo acababa desenfocándose, y los árboles y yo nos hacíamos efímeros
y partícipes de una liturgia común. Aquellas mañanas habían sido reveladoras de
la certeza del paraíso que se esconde a veces en la soledad.
También recuerdo algunas
noches, que fueron la expresión más sencilla de la felicidad, cuando me tumbaba
junto a mi hermana en el jardín a mirar las estrellas y conversar durante horas
sobre las constelaciones, sobre los sueños que viajaban por el océano de aquella
oscuridad infinita.
De regreso al aquí, sigo frente al balcón con mi copa
en la mano, es como una pequeña parada en el ahora para comprobar la realidad
antes de que mi mente me devuelva al pasado, al instante en que entré en esta
casa por primera vez. No sé los motivos por los que algo o alguien participa de
tu destino, en una especie de movimiento del orden matemático, y cómo eso me
condujo hasta aquí, cómo en una tarde sin historia, acabé visitando esta casa
que en pocos días se convertiría en parte de mi vida. Y es que, aunque desconozco
las verdaderas estrategias por las que el devenir me ha colocado en esta
suerte, pienso, ilusa de mí, que tal vez me serán desveladas en un futuro
cercano.
Este recuerdo tan próximo me hace meditar sobre la
nostalgia que parece preñar estas reflexiones, siento cierta melancolía de una
pureza cristalina, e imagino un estanque de aguas claras en el que se mecen
estos momentos de plenitud mientras yo me sumerjo junto a ellos. De alguna
forma, disfruto imaginando que en algún lugar hay algo, un hecho significativo
con el poder suficiente para acercarme a mi propio entendimiento.
Por eso, construir historias con recuerdos se ha
convertido en uno de mis pasatiempos favoritos, en ellas soy capaz de viajar a mis
mundos, y para mí son tan reales que los puedo tocar con la libertad de ser mi
propia alquimista. Ahora, desde mi sillón, con los ojos entornados todavía y
saboreando el último sorbo de mi copa de vino, me vienen a la memoria unas
palabras del poeta romántico John Keats que dejo como epílogo a esta mañana
cálida de invierno que he pasado junto a mí misma.
“La belleza es verdad y la verdad belleza… Nada más se
sabe en esta tierra y nada más hace falta.”
Tener tiempo para uno mismo es uno de los lujos imprescindibles.
ResponderEliminarTiempo en el que se nos cruzan en el pensamiento lo que esperamos (deseamos) que el futuro nos acerqué con aquello que vivimos en el pasado y se pego a nuestra memoria para siempre.
Un sofá, una copa de vino, un sol que ayuda y nuestra mente dejando volar libre a la imaginación.
Pasado, presente y futuro se sientan a nuestro lado hasta establecer ese vínculo especial que nos acerca a lo que queremos ser, a quienes queremos tener cerca.
EliminarA mi, como supongo que a casi todo el mundo, nos resulta difícil extraer de nuestro trajín cotidiano el tiempo suficiente y sobre todo necesario para dedicárnoslo, en nuestro bien y en el bien de los que nos rodean.
Un abrazo.
Me parece una forma genial de saborear el vino. Solo o en compañía, con tranquilidad y disfrutando del momento y los buenos recuerdos.
ResponderEliminarUn saludo.
Efectivamente, es genial dedicarse un ratito, así sin prisas, a una misma, y es verdad, cada situación tiene su propio "puntito"
EliminarAbrazos
Ese vino oscilando sorbo a sorbo, al compás del tiempo. Sugerente, compañera. Un abrazo
ResponderEliminarYo por si acaso no lo hago oscilar mucho que con mi pulso... Pero tienes razón es una forma muy sugerente de tomarse un buen vino.
EliminarAbrazos
Viajes interiores que avivan nuestros recuerdos, momentos para el disfrute propio.
ResponderEliminarUn abrazo
Totalmente. Dejar la mente volar sin control entre recuerdos y futuros reconforta el alma.
EliminarAbrazos
El placer de escribir y compartir pasados, presentes y futuros predestinados o no, es algo que me emociona. Lo primero que leo en tu blog es una cita de Vicente Aleixandre, mi poeta de cabecera... me encanta.
ResponderEliminarbesos y ternuras.
Gracias Antoni por llegar hasta mi casa que desde hoy también es un poquito tuya. Veo que compartimos pasión, los versos de V. Aleixandre, me gusta eso.
EliminarEs mi deseo compartir aquí parte de mi vida pasada, presente y futura, y si todo ello llega a emocionar a alguien, pues qué quieres que te diga...
Gracias por tus besos y tus ternuras, yo te devuelvo al menos otro tanto.
Un lujo ser alquimista de tus historias y pensamientos. Es la magia de la escritura
ResponderEliminarMe ha gustado
Gracias por asomarte a mi rincón.
Un saludo
Hola Kety, hoy por hoy es de las pocas cosas que puedo permitirme, además elaborar mis historias partiendo de mi propia experiencia, de mis propias vivencias, hace que esta auto-terapia sea más sencilla. Tienes razón escribir es un acto mágico inigualable.
EliminarBesos
Llego hasta esta, tu casa de la palabra y me encuentro con algo que es el pilar mas importante de mi vida, junto con el amor hacia los mios, y espero a partir de hoy considerarte también un poco cercana. Mi pilar, los recuerdos...me has emocionado niña, que bonito y que bien montado...además tu entrada...Vicente Alexandre...me encanta!!
Un beso en colores directo al alma....muackkkkkk....FELICIDADES.
Hola Mariángeles, te quieres creer qué estoy sonrojada? Pasear por mi vida, mis recuerdos, mis ilusiones y mis futuros, a parte de como terapia, como ya he dicho alguna vez, me sirve para no olvidar y acercarme al tiempo y a la vida de otros, de vosotros, con los que es un placer compartir lo que de mis manos y mi cabeza pueda salir. En cuanto a V. Aleixandre qué puedo decirte... para mi es un referente y una inspiración.
EliminarUn beso muy colorido para ti también.
Sabia manera de paladearel tiempo y los recuerdos.
ResponderEliminarSaludos.
Gracias por visitarme Nómada, sí, es un placer poder de vez en cuando paladear el tiempo y los recuerdos, sobre todo si ayuda a sosegar el alma.
EliminarUn abrazo
Me gusta tu Blog, esa primera persona que se multiplica en cientos,empatía, simpatía... por todo ello he decidido que eres el blog de la semana en mi espacio...un abrazo
ResponderEliminarHola Anabel. Lo primero agradecerte el regalo de concederme ser el blog de la semana en tu blogoteca, después compartir contigo y con todos tus lectores la misma empatía y simpatía que me llega desde vuestros corazones. Lo dicho, todo un regalo estar con vosotros.
EliminarUn fuerte beso.
un viaje en el tren de los recuerdos a un tiempo mejor y/o especial quién no lo hace alguna vez y que mejor es cuando se recrea un ambiente especial como el balcón y el vino y el deseo de un mañana mejor muy bien plasmadas en éste espacio tuyo,me ha gustado tu inspiración,espero que las perspectivas que tengas para este 2013 las alcanzes y que la inspiración te siga acompañando y a nosotros nos permita seguir degustando de tu talento.
ResponderEliminarGracias PedRo por tus bonitas palabras, aunque no creo que sea para tanto la cosa. Yo también te deseo lo mejor para este año que acabamos de empezar.
EliminarMe gusta la idea del viaje en tren, tomo nota para futuras entradas. Me gusta detener el tiempo y marcharme a otros momentos de mi vida, sobre todo porque trato de que sean momentos felices o con algún tipo de significado especial, que los momentos malos acuden sin llamar a la puerta y sin ser invitados más veces de los que me gustaría.
Un abrazo y gracias de nuevo.
Entonces hay que entrenar a la mente,ejercitarla de tal modo que se acostumbre como si de un filtro se tratase,que pueda identificar los malos recuerdos y no les permita el ingreso,tienes el don de escribir y las herramientas necesarias para ello.Es una buena manera de ahuyentar aquellos fantasmas,recuerda esto : "Nada vá a estar en tu mente más del tiempo que tú le permitas quedarse".
ResponderEliminarEn ello ando, PedRo. Pese a todo es inevitable que alguno se salte el filtro, lo que hago es aprovecharlo para sacar el máximo beneficio como experiencia o aprendizaje, y a veces también es una buena escusa para un buen texto. En tiempos de crisis ni de las malas cosas nos podemos permitir no sacar algo bueno. Todo tiene su "aquel".
EliminarGracias de nuevo por tu compañía en esta noche de insomnio.
buena es aquella actitúd que nos empuja a sacar lo mejor de las cosas,sigue asi,gracias por tomar parte de tu tiempo para responder a mis mensajes,es un gusto detenerse a descansar entre tus letras,espero que esta noche si puedas conciliar el sueño y si no es asi vá a ser un gusto volver a acompañarte en tu espacio.
ResponderEliminarCreo que es lo mínimo que puedo y debo hacer por quien se toma interés en lo que hago, en estos momentos sin vosotros este espacio no tendría sentido. En cuanto a mi insomnio, tranquilo, ya es como de la familia, el día que no aparece casi lo extraño.
EliminarUn fuerte abrazo.
Me gusta tu relato, la forma de describirlo, he visitado tu blog y me quedo por aqui para disfrutar del mismo, es una forma de expresar, hay que saber plasmarlo así como lo haces.
ResponderEliminarEnhorabuena.
Feliz Año.
Saludos.
Gracias José Antonio. Cuando hace unos pocos meses empecé a compartir lo que escribía con todos vosotros, nunca pensé que resultaría tan gratificante, tanto por todo vuestro cariño para conmigo como por la respuesta conseguida en forma de complicidad. Así que mil gracias por llegar hasta aquí y quedarte.
EliminarUn abrazo.
Un paseo sosegado a través de los recuerdos,reflexionando sobre una misma. Este ejercicio mental suele dar buenos frutos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Todo un paseo, sin duda, pero como tú bien dices, es la mejor manera de conocerse una misma, y al final es lo que nos sirve y nos salva.
EliminarGracias por tu compañía Ohma, un abrazo.
Tienes buenos articulos, Felicitaciones por tu Blog, Visita tambien el mio, comenta, suscribete y sigueme, que yo tambien hare lo mismo, gracias.
ResponderEliminarGracias por tus palabras y tu visita, te seguiré.
EliminarUn abrazo.
Hola,solo un momento para desearte un buen fin de semana,cuidate.
ResponderEliminarGracias Pedro, te deseo lo mismo desde esta mañana norteña desapacible y ventosa.
EliminarUn abrazo.
Gracias Soledad por llegar hasta mi blog y dejar tu huella, así he podido yo llegar hasta el tuyo que es magnífico.
ResponderEliminarHe leído tu entrada y a cada sorbo de tu vino he vivído sin vivir tu experiencia y tus recuerdos.
Un abrazo grande,
Eva.
Un placer Eva, puedes pasar y ver todo lo que quieras, estás en tu casa.
EliminarUn abrazo